Hace ya mucho tiempo del derrumbe de las obras de rehabilitación del antiguo Seminario de Zaragoza. En primer lugar lo que habría que hacer es acotar el tema, ya que, gracias a la plataforma mediática de la derecha aragonesa, el hecho en sí parece haber producido unos efectos no menores a los del gran terremoto de San Francisco, cuando en realidad se vinieron abajo algo más de 20 metros de fachada de un edificio que tiene casi 3.000 metros cuadrados de superficie, ¡menos del 1%!.
Una vez aclarada la dimensión del asunto, deberíamos pasar a valorar las reacciones que día tras día, y sin fallar ninguno, PP y PAR se encargan de soltar a los medios de comunicación de manera interesada. Muchas de esas veces hacen el ridículo por lo erróneo de su contenido por el desconocimiento del tema (o con él y con mala intención) pero, por desgracia, la opinión pública desconoce hechos puntuales (estratégicamente ocultados por medios afines a estos partidos) y carece de conocimientos necesarios para percatarse de ello. Nosotros carecemos de una plataforma mediática que contrarreste con la veracidad de los hechos, las manipulaciones de los medios de comunicación que componen la de la derecha aragonesa. Blogs como este (ejemplo de mínimos) pueden ayudar a difundir esa información.
¿Depurar responsabilidades políticas por el derrumbe del Seminario? No. ¿Depurar responsabilidades técnicas por el derrumbe del Seminario? Por supuesto.
- Habría que depurar la responsabilidad del técnico o técnicos que llevaron a cabo la valoración del edificio del Seminario, ya que se debió valorar a precio de oro para que se permutara por el complejo del que ahora disfruta el Arzobispado de Zaragoza. Si bien no creo que un técnico preparado pueda cometer semejante error, y es que también cabe la posibilidad de que esta valoración fuera correcta y, pese a ello, y por tratarse el otro implicado de quien se trataba, el Arzobispado de Zaragoza, los entonces gobernantes del Ayuntamiento como buenos cristianos...
- Habría que depurar, si fuera pertinente, la responsabilidad a la empresa constructora que conocía, días antes del derrumbe, la mala situación del pilar número 15, el del siniestro. Urbanismo conoció el mal estado del pilar tras el desplome ( El Periódico de Aragón ) No se si aquí hay negligencia, lo que si sé es que este hecho exime al Ayuntamiento de cometer error alguno al desconocer la situación del defectuoso elemento estructural. Desde luego, si la hay, hay que obrar en consecuencia. También debemos dar gracias por que las responsabilidades a depurar no incluyan desgracia personal alguna.
Me gustaría aportar también la opinión del concejal de CHA en el Ayto. de Zaragoza, Agustín Martín, responsable de equipamientos e infraestructuras, que recojo de un artículo de opinión de la web de Chunta Aragonesista (http://www.chunta.com/):
"Estamos escuchando estos días sorprendentes declaraciones de PP y PAR sobre el hundimiento de un pabellón del Seminario Metropolitano durante el proceso de rehabilitación que se está llevando a cabo. Con una desvergüenza propia de quien no hubiera tenido nada que ver con este edificio, los portavoces del PAR y del PP están tratando de lanzar la piedra contra PSOE y CHA y esconder la mano de su propia responsabilidad. La misma mano que levantaron hace 5 años para comprar el edificio por un precio de escándalo sin comprobar su estado. Hagamos memoria.
En el 2002, el gobierno municipal conformado por PP-PAR aprobó un convenio con el Arzobispado de Zaragoza mediante el que -entre otras cuestiones- el Ayuntamiento se quedó con el Seminario y Fuenclara -dos edificios catalogados en muy mal estado- y le reconoció a cambio al Arzobispado la posibilidad de edificar más de 350 viviendas libres. En aquellos momentos, el convenio fue aprobado con los votos en contra de PSOE y CHA.
Por razones que todavía están por explicar, en aquellos momentos nadie realizó una valoración, ni un análisis exhaustivo del estado de las paredes y pilares del edificio. Ni a PP ni a PAR le preocuparon estas cosas: sólo desde la oposición pedimos en aquel momento que no se firmara el convenio hasta que no hacer los ensayos suficientes. Sin éxito. El acuerdo se aprobó sin incluir siquiera una valoración económica.
Resulta irónico leer en la contraportada de El Periódico de Aragón del pasado viernes las declaraciones de un seminarista, cincuenta años después, que vivió la construcción del edifico en la postguerra y vio cómo se llevaron de extraperlo el cemento destinado a esa obra.
Por qué no se hicieron los análisis que solicitamos, por qué aprobaron una operación tan desfavorable para el Ayuntamiento, por qué PP y PAR unieron sus fuerzas y sus votos para cerrar a cal y canto la compra sin posibilidad de marcha atrás aunque cambiara el gobierno municipal... son preguntas que nadie responde. En lugar de eso es mucho más fácil acusar a los demás y levantar una cortina de humo sobre una operación de ética más que dudosa.
Y en esta herencia envenenada, quienes hemos asumido el gobierno municipal estamos realizando una rehabilitación de gran envergadura que está obligada a solucionar los problemas a medida que afloran, realizando pruebas de ultrasonidos y catas previas pilar a pilar y forjado a forjado antes de empezar a consolidar. Rehabilitar un edificio protegido de unas dimensiones como el Seminario no es una tarea fácil, pero nos comprometimos a recuperar los edificios históricos de propiedad municipal y es lo que estamos haciendo. Lo contrario hubiera sido dejar que pasara en Zaragoza lo que ha pasado año tras año con tantos y tantos edificios de la historia de nuestra ciudad: desidia y abandono.
Y de la misma manera que nadie duda ahora de que el esfuerzo que hemos invertido en Casa Solans en los últimos tres años ha merecido la pena, todos pensaremos que se ha hecho una gran inversión cuando visitemos el Seminario de nuestro Santiago Lagunas trasformado en la más moderna ciudad administrativa de toda España. Tiempo al tiempo.
Por el momento y a pesar de las plagas y catástrofes que diariamente nos anuncian PP y PAR, la obra sigue adelante con cuantos refuerzos en seguridad son necesarios para salvar la deficiencia estructural del edificio. Eso sí, siempre he dicho y reitero ahora que defenderé los intereses públicos hasta el final: de momento la empresa levantará el pabellón que se ha hundido sin coste alguno para el Ayuntamiento y los servicios jurídicos determinarán quién es responsable y por tanto quién paga lo que hay que invertir para salvar los defectos ocultos de un edificio comprado a precio de oro por PP y PAR.
Mientras tanto, qué cosas tiene la vida: ¡Quienes compran a precio de oro un edificio que lleno de taras, le echan el muerto a quien intenta arreglarlo!"
Esperemos que poco a poco, el tema vaya saliendo de lo derroteros en los que algunos interesadamente lo han metido. Esperemos que la ciudadanía zaragozana y aragonesa valore el esfuerzo y el trabajo que se hace desde CHA en el Ayuntamiento de Zaragoza y en el resto del territorio aragonés. Si no ayudan a ello los medios de comunicación, tendremos que buscar vias alternativas.